Confesiones de un loco


Hoy es miércoles 9 de junio por la noche y al pensar qué escribir, a mi mente solo llega un solo pensamiento, el partido inaugural y a diferencia de las acostumbradas columnas, hoy mas que un análisis quiero mostrarles a ustedes lo que es mi mayor pasión, ver a México en un mundial, por ello la columna de hoy no será como las acostumbradas, hoy solo quiero plasmar un sentimiento, una pasión, una locura.

A las 11 y minutos de la noche, no puedo dormir, hace demasiado calor para mí y a pesar de estar sumamente cansado por todo el trabajo y presión que he tenido esta semana, mi cabeza, todo mi ser, solo piensan en una cosa… futbol, y para que no se escuche a comercial de desodorante, específicamente pienso en una sola cosa, en el día 11 de junio a las 9:00 de la mañana.

Desde que tengo uso de razón he vivido para ver deportes,  ¿porqué? no lo se, mi papá no es así, mi mamá mucho menos y soy el mayor de 2 hermanas a las cuales  no les importa en lo más mínimo los deportes, por lo mismo no encuentro alguna razón para este “fanatismo” ilógico y si ustedes quieren hasta tonto, pero así es mi vida. El soccer es el segundo deporte favorito de este fanático que hay en mí, pero, sin lugar a dudas ver jugar a la selección en un mundial para mi representa mucho, es mucho más que ver un simple juego de 22 personas.

Ver jugar a México para mí significa probablemente un sueño, ese sueño de querer representar a mi país en la competencia deportiva más grande del mundo, banal, intrascendente, de poca importancia, pero con el interés de millones de seguidores. Podrían preguntarse ustedes porqué no querer ser un premio nobel, un destacado y honesto político, un filántropo empedernido o cualquier otra actividad que genere algún bien a este país que tanto amo,  la respuesta es, claro que me encantaría serlo y con una muy pequeña participación día a día trato de cambiar el mundo, sin embargo al ver a 11 jugadores con una camiseta verde y cantando al inicio nuestro himno nacional, hacen que quiera ser jugador profesional y representar a mi país en esta justa mundialista, florece en mi, durante 90 minutos, la mas grande alegría o tristeza que el ser humano pueda sentir.

¿Qué es lo que hace que florezca este sentimiento?, aún no encuentro respuesta, como lo he comentado antes, por mas que el tiempo, el leer, incluso estudiar de deportes me han hecho ser mas objetivo en mis análisis, durante esos 90 minutos en que la “verde” juega, no soy objetivo, sólo quiero que ganen, jugando bonito y si no, pues como sea. Sólo pienso en no recibir goles y meter muchos, solo pienso en matar al árbitro si no nos marca a favor y le pongo un altar si su decisión nos favorece. Me desgarro la garganta gritando frente a un televisor como si mis “héroes” pamboleros me pudieran escuchar, quiero hacer los cambios como si fuera el técnico, digo qué nos faltó para foguearnos más, como si fuera el directivo, e incluso digo como debió haber realizado la jugada, como si yo fuera el jugador. Brinco, gesticulo, me tiro al suelo, hago aspavientos, palabras altisonantes salen de mi boca, en fin todo un sin número de acciones que una persona en su sano juicio no lo haría.

Cada 4 años es lo mismo, soñar y después llorar por el término de la participación de los “mensos” de México (si pasaron de ser héroes  a pen… tontos). Aún y con eso, mis nervios ahorita son enormes, a mi mente vienen imágenes alentadoras como el gol de Negrete en el 86, el tiro de Marcelino en el 94, el gol del Cuau en el 98, el cabezazo de Jared en el 2002, y el Gol de Sinha en el 2006, esos goles que representaban calificar a la siguiente ronda, el saber que estábamos mas cerca de levantar la copa, así es, que tonto que sigo pensando que podemos, si mis estimados lectores, a mi edad sigo pensando que podemos.

Sin embargo también en mi mente tengo imágenes que aun me duelen y que cada que veo los resúmenes me sigue doliendo, ese gol anulado en el 86, ese serie de penales del 94, esa falla de Lara en el 98, el gol de Donovan en el 2002 y ese golazo de Maxi en el 2006. En cada uno de esos momentos he llorado como un niño, al cual le quitan lo más preciado que tiene, reacciones de personas que no están cuerdas y que si las analizó solo dan un resultado: Fili esta loco.

Y sí, mis estimados lectores, esto es una  enfermedad mental, porque no es lógico, una persona normal no hace esto, no vive o sufre el mundial, como su servidor; las mariposas en el estomago se sienten cuando te enamoras, la mayor alegría de tu vida la tienes cuando eres padre, la mayor tristeza la tienes cuando pierdes a un ser querido, yo esos sentimientos los siento cuando va a empezar un partido, cuando meten un gol o cuando perdemos, no soy un hooligan porque no soy violento, ni solo vivo para el soccer, pero reitero sí estoy dañando del cerebro.

Por ello, para mí el día viernes, de nueva cuenta, será uno de los mas importantes de mi vida, lo espero con ansia, con el sueño intacto y de hecho mas arraigado que nunca, porque veo una generación de jugadores que pueden darme una gran satisfacción. Si, yo sueño que seremos campeones,  le pido al Ser Supremo que pasemos a más de ese 5º partido, me pongo en mi papel de loco y dejo el papel de cuerdo.

El viernes a las 9:00 am para mí no habrá nada más importante en mi vida más que sólo esos  90 minutos de nervios y emociones encontradas, de rezos, de mentadas de madre, de locura en toda su expresión.

Una vez terminada la participación de México en el mundial, el mundo recupera al Fili cuerdo, ese que tiene sueños viables, objetivos claros y razonables, recuperan al Fili hijo, hermano, familiar, al Fili empleado, jefe, compañero de trabajo, al Fili amigo, al Fili de siempre.

Mientras tanto estos 3 partidos, y los  que vengan, pido una disculpa pública, por mi apasionamiento, por no entender a los que “no saben” y quieren opinar, por mi mal humor si perdemos, por las borracheras si ganamos, por ser el “porristo” oficial y por no hablar mas que de la selección mexicana.

Seguiré viviendo a mi manera este mundial, cantando el himno como si estuviera en el estadio, gritando GOOOOOOOOOOOOOOOL como si fuera la última vez de mi vida, con el sueño de poder ser campeón.

Dicen que de locos todos tenemos un poco, entonces, a disfrutar mi locura,  a despertar de ese sueño con la esperanza de que un día, más bien, que este mes, se convierta en realidad.

Una respuesta to “Confesiones de un loco”

  1. Juan Pablo Gutierrez Says:

    Compartimos ese sueño mi Fili, se que viviremos para ver a Mexico campeon del mundo, se vale soñar!!!!!!!!!!!!!!!

    Excelente columna parece que te dicte cada una de las palabras que escribiste!!!!!!!!

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